Después de terminar con la Fase 2, hicimos una valoración de como había ido el trabajo en grupo. Work as a team fue nuestro lema ¡Pero no podíamos bajar la guardia!

Aquí os la dejo:

Si tuviéramos que definir la experiencia de trabajar de forma virtual, la palabra podría ser enriquecedora.

Trabajar de forma asincrónica genera una serie de circunstancias alrededor del trabajo grupal que no se dan al confeccionar un proyecto de manera presencial. La inmediatez en la respuesta o la simbiosis generada por la empatía personal de cada uno se ve suprimida por un entorno virtual que a veces peca de cierta frialdad, y que muchas veces también dificulta el correcto entendimiento de los mensajes o provoca duplicidad de los mismos.

Por eso mientras se confeccionaba el grupo se puso especial hincapié en la importancia de la creación de un calendario lo más concreto posible, que sirve de base para la organización grupal, también se puso especial énfasis en que todos los miembros del grupo cumplieran con los plazos del proyecto previamente marcados. Este calendario (abierto a revisión semanalmente) está siendo fundamental para la realización del trabajo, porque permite que todos los miembros del grupo sepan de una manera eficiente en que momento del mismo se encuentran y las responsabilidades que tiene cada uno.

Evidentemente, al acercarse los plazos de entrega, el nivel de estrés del grupo aumenta, y esto ha podido provocar algún pequeño roce en algún aspecto concreto del trabajo debido a una disparidad de opiniones entre los miembros, discusiones, por otra parte, perfectamente normales en cualquier dinámica de grupo sea cual sea su procedencia (virtual o no), y que creemos que no reflejan otra cosa que interés en el trabajo y responsabilidad por parte de sus miembros.

Uno de los aspectos a destacar es que todos los miembros, incluso en los momentos de más estrés, han logrado anteponer el bien del proyecto a sus opiniones personales, lo que ha ayudado a la madurez del grupo y a la del trabajo en sí.

Además hay que tener en cuenta que muchos de los miembros del grupo es la primera vez que se encontraban con  algunas de las herramientas de trabajo virtuales, por lo que la inexperiencia ha sido un handicap que se está solventando a marchas forzadas y a base de esfuerzo y buena voluntad. Un aspecto a mejorar es el de la comunicación entre los miembros del grupo, ya sea para evitar malentendidos futuros o para seguir con la correcta dinámica de trabajo actual, se están estudiando nuevas formulas para conseguirlo, aunque son tan solo matices de una estructura que ya funciona.

En definitiva, se está demostrando que un grupo virtual de trabajo funciona perfectamente si tiene una organización solvente, que da base a una estructura sólida de comunicación y con unos miembros que ajenos a las circunstancias personales de cada uno, asumen una responsabilidad personal para conseguir un buen resultado global.

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