Para poner en marcha el trabajo y tener una idea de como se llevaría a cabo el seguimiento de las diferentes tareas que se debían realizar para llevar el proyecto a buen puerto se realizó un calendario.

Al principio era difícil prever el trabajo con un orden determinado y ajustado a un calendario, pero poco a poco nos dimos cuenta de que era cuestión de ponerse a ello. Por supuesto dicho calendario estaba abierto a cambios durante el proceso.

Cada semana uno del equipo hacía un envío al resto de compañeros del planning semanal, ahí tuvimos la oportunidad de corroborar que no estábamos tan lejos de la realidad según nuestro planteamiento inicial. Fues una herramienta muy útil a la hora de ejecutar las diferentes tareas.

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